lunes, 19 de abril de 2021

Hay que estar en la Superliga. Pido una reflexión a todos

He escrito este texto en ADN Rojiblanco 


Si hay Superliga, el Atleti debe luchar por estar en ella. Y creo que, si el proyecto va hacia delante, los aficionados colchoneros debemos respaldar a nuestro Atleti. Nunca pensé que se pudiera materializar, pero los acontecimientos han demostrado que el proyecto estaba trabajado. 


Entiendo que a la gente no le guste, porque el Madrid está encabezando el tema, pero si el mundo del fútbol cambia, hay que estar. Y creo que es una suerte estar. Hace diez años, si se hubiera dado esta situación, no habríamos entrado ni por asomo, y habríamos caído en un peligroso ostracismo. Pienso que hubiera sido más doloroso. El éxito de Simeone nos ha proporcionado esta oportunidad. 


El Atleti lleva diez años en la élite europea, es un hecho objetivo, pero para estar ahí, ha tenido que lograr un crecimiento económico sin precedentes, hasta alcanzar un volumen enorme. Que el fútbol es una cuestión empresarial es una obviedad, pero no de ahora, de hace mucho tiempo. De siempre, al menos desde el lejano equipo de los caballeros de los años 20 del siglo pasado, con Luis y Alfonso Olaso, Pololo y Monchín Triana.


Un ejemplo al azar, cuando el Atleti fichó a Agüero y Forlán, o Raúl García, jugador muy querido por todos; vinieron porque se pagó por ellos. Más lejos en el tiempo, Simeone, Kiko, Caminero, Pantic, Vieri, Juninho... el Atleti pagó por ellos mucho dinero. Es decir, ya era entonces una empresa. Y antes, cuando aún era un club, se articulaban las operaciones como una empresa: Pereira, Leivinha, Dirceu, Futre...


Con respecto a la actualidad,  entre la Champions, que todos seguimos, y la Superliga tampoco hay un cambio en exceso; con algo muy favorable y esencial para el Atleti: con la plaza asegurada de una liga cerrada, se protegen las cuentas. Añado, y lo he dicho en el pasado en unas cuantas ocasiones, estamos en la peor crisis económica en un siglo, prácticamente, y el mundo del fútbol, incluido nuestro Atleti, ese que nos gusta ver cada domingo, tiene su viabilidad en peligro.  


El equipo ha hecho un esfuerzo continuado en la última década, con nuestra ayuda, por supuesto, la de todos (abonados, socios y resto de la afición, por supuesto), con la construcción de un estadio fantástico, que ahora echamos de menos. Los recursos son esenciales para seguir, que luego a todos les gusta hablar de fichajes.


Con la crisis, con el estadio vacío y hundidos los ingresos por patrocinios y otras actividades, es normal que los equipos se hayan buscado la vida. Los costes, básicamente fichajes con pagos aplazados, fichas y sueldos, siguen prácticamente igual. Es una ruina. El Atleti ha dejado de ingresar, 100, 150, 200 millones de euros... no sé la cifra exacta, pero un montón. 


Y al mismo tiempo, con unos costes brutales, por ejemplo, en el préstamo de jugadores a las selecciones. Cuestión clara, pero de difícil respuesta. ¿Cuánto le ha costado al Atlético de Madrid los positivos por Covid de Luis Suárez y Torreira con Uruguay o la reciente lesión de Joao Félix con Portugal? No sé la respuesta, pero sus ausencias, a lo mejor nos terminan castigando para ganar la liga. Eso nos fastidia a todos los aficionados. 


Otro coste añadido por gentileza de la organización. ¿Cuánto costó simplemente el traslado para jugar el  partido de casa de Champions en Rumanía contra el Chelsea? Avión, estancia, el estadio, sus luces y demás. No lo sé, pero lo que sea, directo a los costes. Los que seáis empresarios lo sabéis bien. Por cierto, recargados por las incomprensibles e injustas multas al equipo, al entrenador o a jugadores como Savic. ¿Cuánto le cuesta al Atleti no poder contar con uno de sus capitanes cuatro partidos en la próxima Champions por el capricho de estos señores? 


Otra crítica que he leído es que se va con el Madrid. No seamos pardillos. Si hay que buscar soluciones económicas y deportivas decisivas para el presente y futuro, tendrás que ir con los que tienen problemas similares. No va a ir el Atleti con el Puerta Bonita o el Carabanchel. El Madrid, el Barcelona, el United... todos tienen los mismos problemas. Por fortuna para todos nosotros, hemos visto cómo el Atleti disputaba los grandes torneos a estos equipos en la última década. Somos de esa élite, y  con ella hay que estar.


Una maledicencia que corría esta tarde por los medios de comunicación y redes sociales. Dicen que el Madrid ha ayudado al Atleti. No lo sé. Pero aporto unas reflexiones. Si entidades financieras como JP Morgan están dispuestas a dar 250, 300 o 350 millones de euros al Atleti por participar, será porque los merece y porque los genera. Porque es seguido en televisión por sus aficionados o porque más de 60.000 personas van a su estadio cada fin de semana. 


Para los puristas que defienden la esencia de no sé qué. Se sigue por interés si hay equipos buenos. Por favor, que respondan, ¿es más interesante un Atleti-Chelsea o un Atleti-Alavés? Las audiencias televisivas están ahí. Las audiencias somos todos nosotros. 


Reflexión añadida. Al Real Madrid le interesa que esté el Atlético de Madrid. El derbi madrileño es uno de los partidos más importantes del mundo cada temporada. Eso es un valor intangible para ambos de su valor para atraer a los aficionados. Y tangible porque ayuda a negociar derechos televisivos, que es la fuente de ingresos principal de los equipos. 


De todas formas, hay que esperar a ver cómo se materializa todo. Puede ser un órdago de los equipos para forzar a negociar con la UEFA y obtener más dinero. Ojo, el dinero de los equipos, incluido el Atleti, que aporta estrellas como Luis Suárez, Joao, Carrasco, Llorente, Lemar, Koke... el Atleti hace un gran esfuerzo en traerlos y mantenerlos. Tiene que ser recompensado como se merece. 


Otro muy posible escenario es que se repita un escenario como en el baloncesto. Es decir, una Superliga en la que los participantes jueguen también las ligas nacionales. Para el Atleti es una situación fabulosa. Ingresos asegurados, que es esencial, y participando en ambos torneos; supongo que la Copa del Rey también. Algunos piden que el Atleti no participe. Me parece de una inocencia inmaculada. Si el Atleti declina participar, al minuto siguiente entra el Sevilla o el Athletic de Bilbao o el Valencia. No hace falta ni llamarles. 


Algunos aficionados dicen que no les importa que desaparezca el Atleti en cualquier caso, porque no les gusta la competición nueva que se plantea ahora. Del dicho al hecho hay un gran trecho. De verdad ¿no sería muy doloroso ver desaparecer a nuestro Atleti? Yo recuerdo el descenso a segunda división, y fue terrible. Habrá que intentar luchar en la nueva etapa, si verdaderamente se entra en ella


Pienso que a la mayoría de los que seguimos al Atleti por las redes sociales nos gusta y nos importa; y lo defendemos. Ahora, en este difícil momento, con una incertidumbre nunca vista en todos los órdenes, hay que respaldar a nuestro Atleti. Pido una reflexión profunda a todos. Nos encanta el Atleti, lo queremos, pensemos en el equipo. 

lunes, 22 de febrero de 2021

El Cordobés con Stillwater

Anoche estuve viendo en la televisión la película Casi Famosos, una aventura del rock & roll situada a principios de los años 70, con un grupo musical ficticio estadounidense llamado Stillwater. Unos aspirantes a convertirse en los nuevos Led Zeppelin. Conciertos, juergas, fans, y desmadres relatados por un muy joven reportero de la revista Rolling Stone.

En las últimas escenas de la película, el líder del grupo acude a casa del periodista, al que anteriormente ha perjudicado de forma grave al desmentir ante sus jefes en Rolling Stone todas las historias que prevé incluir en su artículo (de hecho, prácticamente le echan de la revista), por una cuestión de celos. El cantante entra en la habitación del reportero para tratar de buscar una reconciliación, como sucede finalmente, y, entre los distintos posters que tiene colgados en las paredes de su habitación, de cantantes y grupos musicales de la época, aparece un póster de El Cordobés. Sí, Manuel Benítez, el último califa del toreo.

Además de ser la mayor figura del mundo de los toros en los años 60 y 70, fue una auténtica figura nacional e internacional y, por su radical cambio frente a la tradicional imagen de la tauromaquia, se convirtió en un icono pop. Eso sí, sin el "toa toa toa, te necesito toa".

domingo, 13 de septiembre de 2020

Recuerdos que deleitan

Hoy he estado en el castillo de Jadraque. Con la sierra norte al fondo, una de las primeras vistas desde sus murallas es la vega del río Henares, cortando como un cuchillo el amarillo del corazón de la provincia de Guadalajara. 
Hay lugares que, por proximidad personal y afectiva, devuelven recuerdos al presente. Mis abuelos, que eran de la tierra, en algún momento me contaron que, de jóvenes, iban a las fiestas de Jadraque. Reconozco que, a partir de ahí, me he deleitado el resto del día pensando en ellos. 

domingo, 6 de septiembre de 2020

Los niños saben contar muy bien el tiempo

Los niños saben contar muy bien el tiempo. Les fascina ver los años que tienen, los que van a cumplir, los días de vacaciones, los meses que quedan para su cumpleaños... 

Mi hijo, que acaba de iniciar el nuevo curso, me dijo ayer de forma muy bien calculada que lleva ya ocho años en su colegio. Es cierto que el tiempo pasa, somos conscientes, pero no siempre nos paramos a analizarlo con detalle. Pero, tras sus palabras, me paré a pensar. Tres años de educación infantil y ahora que empieza quinto de primaria, efectivamente, octavo año en el colegio. El Ecuador de su vida colegial.

Esa maldita frase: "parece que fue ayer".


viernes, 4 de septiembre de 2020

"Ya estamos en zona desconocida"

Los colegios empiezan a estar en marcha tras el parón provocado por el Covid. No hay horizonte sobre la duración de la educación presencial en este curso. Un amigo lo ha definido bien: "Ya estamos en zona desconocida". 

jueves, 3 de septiembre de 2020

Triste adiós en el inicio del nuevo curso escolar

Recuerdo que en años anteriores, en estas fechas, circulaba por las redes sociales un vídeo en el que unos padres despedían con tristeza a sus hijos, ante el primer día del curso. Lágrimas, sollozos y sentidos abrazos marcaban el adiós de estos padres a sus hijos, cuando iban a salir de casa. 

Una vez que se marchaban y cerraban la puerta de casa, estos dos progenitores empezaban a celebrar, descorchando incluso una botella de champán, el comienzo del curso, con el inicio, por fin, de unas vacaciones tras el largo, cálido y pesado verano.

Creo que este año no va a suceder lo mismo, a pesar de que los niños llevan cerca de seis meses sin ir al colegio. Tres meses por los confinamientos para hacer frente al contagio del Covid, y otros tres meses, correspondientes a las propias vacaciones de verano. 

Me atrevo a pensar que muchos padres vamos a sentir mucha pena, aliñada con los temores al virus, cada vez mayores. El retorno presencial al colegio se produce en un escenario de creciente preocupación y, no hay que engañarse, de miedo. Envidio a quienes no tienen miedo en estos momentos. Normalmente los niños pequeños solían llorar en el inicio del curso, ahora la tristeza puede cambiar de bando.

La decisión, por parte de las autoridades, está tomada. A ver si esta presencia en los colegios e institutos se extiende durante todo el curso, pero no va a ser fácil. Quizá los padres que despedían a sus hijos en su marcha hacia el colegio, tengan que darles la bienvenida en un tiempo. Si es un periodo largo o corto, lo veremos en los vídeos de WhatsApp. 

De momento, estos días, los niños y jóvenes volverán a ver a sus amigos, y la amistad tiene un valor, difícil de medir, pero se presupone alto. 

lunes, 31 de agosto de 2020

En el curso del Covid, las notas son lo de menos

 

Después de casi seis meses, los estudiantes españoles van a volver a colegios, institutos y universidades en los próximos días. Los confinamientos derivados de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus Covid-19 han forzado este parón inédito. 

Me atrevo a decir que los padres nos enfrentamos al momento más complicado en el ámbito escolar de toda la trayectoria docente de nuestros hijos, al margen de situaciones personales. Estoy recordando los cursos pasados y no recuerdo, en absoluto, un día con tanta incertidumbre y temor; trato de imaginar una situación similar a la generada por el Covid-19, y no se me ocurre.

Hay opiniones en todos los sentidos. A favor y en contra de volver ahora; de esperar a que baje de nuevo la curva de contagios; de iniciar el curso de forma virtual; de quienes creen que es necesario que los niños socialicen con otros para evitar otros problemas; quienes afirman que si no se vuelve a los colegios ahora se estará condenando a toda una generación; quienes creen que la salud es lo más importante y advierten de que los contagios aumentarán con la vuelta al colegio y habrá que volverse a confinar; quienes aseguran que si no se vuelve a  los colegios no habrá un retorno a la normalidad que pueda garantizar la recuperación económica; la publicación de noticias de otros países en los que se han suspendido las clases tras el aumento de los contagios; también se han publicado estos días informes que señalan que el riesgo de contagio de los niños a sus padres es bajo, aunque no descarto que también los pueda haber en sentido contrario. 

La lista de posiciones sería inacabable. 

Mientras, los protocolos de seguridad sanitaria que se están aprobando para los colegios son verdaderamente amplios, e intentan ser precisos. Me consta el esfuerzo de los centros escolares en su elaboración. 

Pero, una vez leídos los contenidos, creo que el auténtico esfuerzo de los estudiantes será cumplirlos, por encima de las propias tareas escolares. Muy por encima, dada la complejidad. En estas circunstancias, a muchos padres, ahora mismo, nos dan igual las notas. En este momento, es lo de menos. Ahora, en la medida que se acerca el día del inicio del nuevo curso, la mayoría de los padres contenemos la respiración. Quizá no vamos a tener tiempo ni para pensar en el trabajo. 

lunes, 24 de agosto de 2020

Keke Rosberg, siempre en la cultura gallega

Los viajes han cambiado. Recuerdo de niño que viajar en coche de Madrid a Galicia suponía casi un día entero. Se salía a las cuatro o las cinco de la mañana de la capital, y no se llegaba a Bayona, en las Rías Bajas, hasta las seis o las siete de la tarde. 

Las provincias de Castilla se recorrían con relativa rapidez. De hecho, a menudo se desayunaba en la Puebla de Sanabria, excepcional comarca de la provincia de Zamora. Pero, después, había que recorrer las provincias de Orense y Pontevedra en un subir y bajar montañas, circular por detrás de camiones en carreteras de doble sentido, todo, por supuesto, en coches que no tenían aire acondicionado. 

Ahora, se puede comer en Sada, en la Ría de Betanzos, salir después, y llegar a Madrid a una hora prudencial. 

Lo que no cambia es mirar hacia atrás cuando había que volver. De niño por el cristal de atrás. De mayor, al conducir, a través del retrovisor. Siempre hay un instante más que simbólico: la última vez que se ve el mar. 

Después se empieza a recorrer el viaje, primero abandonando el verde de Galicia, después las montañas de León, el amarillo de Castilla para, ya en la noche, ver la luminosidad de Madrid. Aún así, con la ilusión de volver. 

Es muy probable que Keke Rosberg también fuera capaz de hacer el viaje en su Fórmula Uno. Aunque desconozco si alguna vez estuvo en Galicia. En la cultura gallega sí tuvo una notable presencia. En otro de sus éxitos mundiales, en el LP, Menos mal que nos queda Portugal, Siniestro Total rememoró las hazañas del gran campeón nórdico del motor. Un éxito, por otro lado, que cantábamos en el colegio, sin que tuviéramos que ser amonestados. 


"Tardas demasiado cuando entro en boxes

Te la estás jugando 

Yo soy Keke Rosberg, yo soy Keke Rosberg 

Y tú eres un mecánico fatal. 

Me han adelantado todos los Ferrari, todos los McLaren y hasta un Bugatti, el de Nuvolari

Eres un mecánico fatal...".



sábado, 22 de agosto de 2020

Las viejas canciones gallegas que acuden al rescate

Hace muchos años, estuve en un seminario en Corea del Sur en el que traté con periodistas y profesionales de distintos países de Asia, Europa y América. Durante una velada en los primeros días, y como muestra para dar a conocer nuestros respectivos países, nos pidieron que cantáramos una canción de nuestro país. 

Nunca he sido artista, ni siquiera de karaoke, como mucho los cánticos en las noches del Vicente Calderón. Me quedé en blanco. "¿Y ahora qué canto?", me dije.

Finalmente, y mientras el resto cantaba las canciones de sus países (algunas auténticas óperas), Siniestro Total acudió en mi rescate. Y canté una de sus viejas melodías. Casi entera. No diré cual. Secreto de Estado. Solo diré que los compañeros de México y Brasil, que lógicamente entendían la letra, se tiraron por los suelos de la risa. 

Ahora, años después, las viejas canciones han quedado guardadas en antiguas casettes, discos de vinilo y algún CD, y como los coches modernos no llevan, es casi imposible escucharlas. Hice una excepción y grabé en un pincho USB el disco Trabajar para el enemigo, entre otros. 

Se me olvidó su existencia con el paso del tiempo, hasta que, hace algunos meses, durante un viaje, puse ese pincho de música en el coche que acababa de comprar. Pasaron canciones de otros grupos y cantantes como The Corrs o Van Morrison y, de pronto, empezaron a sonar. Primeros acordes de guitarra eléctrica, cuando mi hijo de ocho años, sentado detrás, casi fuera de mi ángulo visual, preguntó, "¿quiénes son papá?

Una chispa se encendió en mi cerebro y, de forma fulgurante, apagué la radio. ¿Por qué? Pues porque son para mayores, no de 18 años, de 50 años. Muchas de estas canciones son para escucharlas en solitario, más que nada, para que otros vean que no estamos locos y que respetamos la ley.

Bueno, también hubo un momento para el arte. Los genios gallegos hicieron una versión de la canción O Tren, interpretada años atrás por Andrés Do Barro. Una canción que escucho casi siempre que voy a Galicia.


"O tren que me leva pola veira do Miño

Me leva, me leva polo meu camiño

E vai andando pasiño a pasiño 

E vaime levando cara ao meu destiño

Alguén pode ser que me espere na estación 

Da terra da felicidad 

Todo o que sexa amor e paz o encontrarei

E volverei ca miña moza meu lar..."



viernes, 21 de agosto de 2020

El cielo de Galicia no siempre es gris, a veces es azul

Dicen que en Galicia "el cielo es siempre gris". No siempre, a veces es azul, eso sí, salpicado por nubes. Pero cuesta verlo. Pueden pasar muchos días seguidos, y solo se ve el cielo gris, reinando sobre la lluvia.

Aunque, todo va por barrios. Recuerdo hace algunos años, durante unas vacaciones en Bayona (un paraíso al sur de Vigo), estar viendo al hombre del tiempo en la televisión gallega. Cubierto con un paraguas bajo una intensa lluvia, advertía de más aguaceros. Sin embargo, mientras veía la tele, yo me asomaba por la ventana y veía un cielo azul con un sol espléndido, que iluminaba el mar, las islas Estelas y a lo lejos las islas Cíes. 

Tuve clara la decisión en aquel momento: "vamos a la playa, antes de que llueva". La verdad es que durante aquellos días, no cayó ni una gota en Bayona y alrededores. 

Es cierto, hay que reconocerlo, en las Rías Altas llueve más que en las Rías Bajas. Pocos gallegos lo discutirían. Hace unos días, un amigo gallego ya me avisó, vete a las Rías Bajas, que es donde van todos los madrileños, porque allí hace siempre buen tiempo. 

Siniestro Total ya lo advirtió hace muchos años en uno de sus increíbles e inigualables éxitos. 




Silbo rockabilly en mi pitagol
El cielo azul y brilla el sol
En el vitrasa hacia Samil
Hoy me voy a divertir.

Voy a nadar y a bucear
Con mi patito no me puedo ahogar
Olas en el mar
Y en el Sanyo Radio Popular

Rock rock rock en Samil
Vamos a bailar el rock en Samil

Rock rock rock en Samil
Vamos a bailar el rock en Samil