domingo, 16 de septiembre de 2012

Voy cruzando el calendario...

Estaba desperezándome esta mañana de domingo cuando a través de la ventana me han venido los ecos lejanos de una canción que debería estar escuchando algún vecino: Maneras de vivir, un clásico de Leño, con Rosendo Mercado al frente.

"Voy cruzando el calendario, siempre igual velocidad, subrayando en mi diario, muchas páginas...".

Creo que no voy a estar de acuerdo co Leño, en este caso, con su aseveración "siempre igual velocidad". El calendario, salvo en alguna excepción, suele volar. Los calendarios duran un año y las papeleras ya se empiezan a llenar de viejos calendarios.

martes, 11 de septiembre de 2012

El conductor de la mano en el pecho

No soy el Greco.

Esta mañana me dirigía hacia la oficina en mi automóvil cuando, en un momento determinado en plena caravana por la circulación, el coche que circulaba delante de mí se ha cambiado al carril de la derecha y se ha detenido. De pronto, se ha abierto la puerta del conductor y se ha bajado un hombre, de unos 40 años, ¡que llevaba el brazo escayolado en cabestrillo!

No me cabe la menor duda de que debía ser un gran conductor porque, hacerlo con una sola mano tiene un gran mérito. Desconozco el código de circulación y me consta que si a un conductor le sorprende la policía circulando y hablando por el móvil al mismo tiempo, le imponen una dura sanción. Pero, en el caso de un conductor circulando con un solo brazo por tener el otro roto, no sé qué clase de multas se pueden poner. A lo mejor hay un permiso especial.

Intento recordar la imagen del conductor de la mano en el pecho y vislumbrar si era la extremidad superior derecha o la izquierda. Diría que la derecha, así que, supongo que lo más difícil para él debería ser cambiar de marcha. Ahora bien, a lo mejor era un coche automático, de los que van casi sólos y no hace falta utilizar la palanca de cambios... pero no lo sé.

En el futuro, estoy seguro, no habrá problemas si se implantan los coches que están desarrollando empresas como Google, que no necesitan conductor. Como he dicho en algún momento, será la ruína de las autoescuelas, pero serán un vehículo seguro para quienes tienen roto un brazo. El conductor de la mano en el pecho sería uno de los primeros clientes.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Maggie Simpson, una cuenta de gran cliente para los fabricantes de pañales

Este fin de semana he visto algunos capítulos de Los Simpsons. En uno de ellos, Homer acude al bar de Moe y al disponerse a pagar una jarra de cerveza, se da cuenta de que no tiene dinero en la cartera. Sí encuentra varios papeles con recados de otros miembros de la familia en los que transmiten que han cogido dinero para hacer algunas compras. En uno de ellos, su mujer Marge le dice que ha cogido algún dinero para comprar pañales a su bebé Maggie.

No hay que olvidar que, a pesar de los años transcurridos, Maggie, además de no decir ni una sola palabra, sigue usando los pañales. Incluso, diría, que después de tanto tiempo se ha convertido en una gran clienta de este tipo de productos. Una situación que ha provocado que su papá haya gastado ya miles de dólares en comprarlos.

Los Simpsons empezaron a emitirse regularmente en 1989, es decir, llevan cerca de 23 años en emisión. Con un coste aproximado de 25 euros al mes en pañales, significaría que Homer gasta al año cerca de 300 euros que, a su vez, multiplicados por 23 años, supondría que se ha gastado ya unos 6.900 euros en comprar estos productos. Trasladado a dólares, supondría un desembolso para Homer superior a 8.800 dólares con el tipo de cambio actual.

En estas circunstancias, no entiendo como Homer no ha empezado a hacer prácticas con su bebé, para que empiece a utilizar el orinal. Sería, con toda seguridad, un ahorro notable para sus cuentas familiares si Maggie empezara a pedir...

Mientras, marcas como Dodot o Huggies seguirán peleando por tener a Maggie entre su clientela.

domingo, 26 de agosto de 2012

La mamá de los tres cerditos: "ha llegado el momento de que salgáis de casa"

Este sábado volví a llevar a mi nene a una librería, por supuesto, fuímos a la sección de cero a tres años, porque no hay que ser muy exigentes. Tras un rato de lectura, nos decantamos por el cuento de "Los tres cerditos", casi tan clásico como "El Quijote". Y al llegar a casa, posteriormente, comencé a leer el cuento a mi nene.

Empezaba así. Érase una vez una Mamá Cerdita que vivía con sus tres hijos en una cabaña del campo. Los tres cerditos eran cada vez más mayores y llegó un día en que Mamá Cerdita les dijo: "Hijos, ha llegado el momento de que salgáis de casa y os construyáis vuestro propio hogar". Y se fueron de casa.

El resto de la historia es la historia ya conocida, dos de ellos optan por construir casas de paga y madera que son arrasadas por el lobo malo y feroz, y acaban refugiándose en el hogar del tercer hermanito, que está construida con ladrillo. Allí se salvan de su terrible enemigo.

Con esta visión de la historia, parece quedar claro que Mamá Cerdita no quiere que sus hijos se queden en casa haciendo el vago ni viviendo del cuento sin estudiar ni trabajar. Claro que, en un momento de crisis como el actual, los tres cerditos deberían de tener un puesto de trabajo más o menos estable y quizá algunos ahorros porque no es tan fácil independizarse.

Los tres cerditos de construyen su propia casa en el campo, lo que significa que no han acudido al mercado inmobiliario. Eso sí, al construirse la casa es de suponer que la parcela donde está ubicada han tenido que comprarla, así que no sería descartable que hubiesen tenido que pedir una hipoteca para comprar el terreno. De no ser así, y no tener una parcela propia y permiso de construcción los tres cerditos podrían ser acusados de construcción ilegal y enfrentarse a una posterior condena de derribo.

Finalmente, lo que queda claro es que, pese a los avances, las casas de piedra o ladrillo son las más seguras. De hecho, el lobo malo y feroz es incapaz de derribarla, y su propietario, el cerdito mayor, recomienda a sus hermanos que se construyan un hogar similar. Lo que no comenta el cerdito mayor es si la casa se puede revalorizar o no. A lo mejor ese es el argumento de "Los tres cerditos II: el retorno del lobo".

sábado, 25 de agosto de 2012

Gene Kelly nació en un barrio de chorizos, pero fue el auténtico D’Artagnan


Esta semana se ha cumplido el centenario del nacimiento de Gene Kelly, uno de los mejores actores de siempre. Quizá sin él no se entendería el género musical, “Cantando bajo la lluvia”, “Un americano en parís”, “Levando anclas”… 

Busqué en internet para leer datos sobre su trayectoria y en la biografía que la versión en español de la Wikipedia leí esta información sobre Gene Kelly: “Gene Kelly nació en uno de los barrios más chorizos de Pittsburgh (Pensilvania), en el seno de una familia obrera”. Textual. Chorizos, chorizos, chorizos, ¿qué habrá querido decir la Wikipedia con esta definición? ¿Sería de chorizos o choriceros? Porque no es lo mismo.

Tras este dato trascendental de la larga carrera cinematográfica del famoso actor estadounidense, diría que uno de los papeles más inolvidables fue el de D’Artagnan en “Los tres mosqueteros”, acompañado entre otros y otras, por Lana Turner, toda una malvada Milady de Winter. 

Ha habido muchas versiones de la novela de Alejandro Dumas, y muchos actores han interpretado al espadachín francés, incluso un perrito en “Dartacán y los tres mosqueperros”, pero si hay un auténtico D’Artagnan ese es Gene Kelly. 

Aunque no fue el único. Varias decenas de actores han interpretado a D'Artagnan, Douglas Fairbanks, Cornel Wilde, Michael York, Chris O'Donnell, Gabriel Byrne, Philip Noiret, Maximilian Schell y hasta el recientemente fallecido Sancho Gracia. Uno para todos y todos para uno.

lunes, 20 de agosto de 2012

Prohibido celebrar los goles en los partidos de fútbol de madrugada ¡Silencio!


Los partidos de madrugada ya son una realidad en el fútbol español. Para los futbolistas es complicado pero para los aficionados es una auténtica puñalada. Ir al estadio para ver a tu equipo es algo que tendrá mucho mérito pero, incluso, ver el partido en casa a través de la televisión también requerirá un esfuerzo notable, especialmente si al día siguiente hay que ir, por suerte, a trabajar. 

Pero, además, supone un varapalo para la pasión de los aficionados. Nadie lo ha tenido en cuenta pero, al programar un partido en el que buena parte del tiempo transcurre pasadas las doce de la noche, se complica ampliamente la celebración de un gol de tu club. Si tu equipo mete un gol cerca de la una de la madrugada ¿cómo vas a celebrarlo sin una cierta cierta pasión? Es muy difícil evitarlo. Y no sólo te puede escuchar el vecino del piso de al lado, con el silencio de la noche te pueden oír hasta los vecinos del primero en la celebración.

El fútbol tiene sus emociones y si el gol llega en los momentos finales y tras un partido emocionante, es difícil reprimirse al celebrarlo.

Una situación similar se repite si en lugar de la celebración de un gol del equipo propio lo que se produce es una acción en el propio partido que provoca el enfado del aficionado. Tampoco se puede protestar nada a ciertas horas de la madrugada. Y siempre se ha dicho que el fútbol es una vía de desahogo en momentos socialmente difíciles como el actual.

Al mismo tiempo, la familia y los propios vecinos se merecen también un respeto. Hay que imaginarse la situación, estás durmiendo y de pronto escuchas la voz de un vecino de otro piso gritando “goooooooollll”. No digamos nada si pocos segundos después tu nene empieza a llorar.

En este caso, los que han decidido emitir los partidos a estas horas de la madrugada, no han tenido en cuenta esta situación, más en un país como España donde la mayoría de los ciudadanos vivimos en casas de pisos.

En fin, queda prohibido celebrar los goles en los partidos de madrugada.

viernes, 17 de agosto de 2012

Los bebés se alían con las eléctricas

En España, el precio de la luz ha subido mucho en los últimos tiempos. Los incrementos semestrales de las tarifas provocan una y otra vez grandes agujeros en los bolsillos de los usuarios. En este contexto, está claro que hay que procurar ahorrar y ser cuidadosos con el consumo.

El problema surge cuando el cliente tiene en casa un usuario de un año y medio. Sí, es una usuario porque ya ha aprendido a apagar y encender la luz. Y son buenos clientes para las eléctricas, porque en muchos casos, conozco uno muy cercano, les encanta apagar y encender; martilleando una y otra vez los sufridos interruptores.

No hay que engañarse, aunque se intente convencer a estos jóvenes usuarios de que paren en sus actuaciones, para ellos es un placer apagar y encender. Es imposible, a menos que el cliente responsable del pago final esté dispuesto a enfrentarse a una bronca de considerables dimensiones con lloros y lágrimas incluidas. Me atrevería a decir que, por momentos, el apagar y encender la luz es un vicio, una droga... Además, practican con todos los interruptores que van descubriendo y que van teniendo a su alcance. Y no sólo practican con los interruptores de la luz, sino que también entrenan en el encendido y apagado de cocinas y hornos, además, por supuesto de los televisores.

En estas condiciones, parece claro que estos bebés de gran tamaño, maniobrabilidad, y radio de alcance son unos buenos clientes para las eléctricas.

Pero, no solo de las eléctricas, también de las empresas de aguas. Con qué placer estos simpáticos nenes abren y cierran los grifos, especialmente los bidés, que están a su altura perfecta. En fin, todo sea por el Canal de Isabel II, que nos suministra el agua a todos los madrileños.


martes, 14 de agosto de 2012

Los meteoritos, la envidia de las piedras del riñón

Las personas que tienen piedras en el riñón o que están desplazándose desde el riñón a la puerta de salida por los conductos internos tienen un sueño: que las piedras se pareciesen a los meteoritos que entran en la atmósfera.


La mayoría de meteoritos, salvo los cometas o asteroides que aparecen en películas como Armageddon o Deep Impact, se van deshaciendo poco a poco en la medida en que penetran en la atmósfera de la tierra hasta quedarse en pequeñas partículas. Es decir, se desintegran.

Una evolución que, sin duda, sería muy agradecida por los uréteres. Pero, de momento, es sólo un sueño placentero. Las piedras renales son una pesadilla.

martes, 24 de julio de 2012

Hamacas de verano, una especie en peligro de extinción

En la revisión de las especies en peligro de desaparición hay que incluir a las hamacas de verano. Pobres, están casi todas muertas, plegadas sobre si mismas o amontonadas si que nadie les preste atención alguna. En la piscina a la que voy se alquilan hamacas por un euro y medio pero nadie las usa. En la mañana de hoy, por ejemplo, no se había alquilado ninguna. Parece que preferimos el suelo, que en tiempos como los actuales es muy confortable. Sea arena, piedra o hierba.

martes, 10 de julio de 2012

Restaurante asiático la "Toledana"

Los ciudadanos asiáticos, especialmente los chinos, están adaptando sus negocios al modelo occidental. Es un hecho. En los ultramarinos, en las tiendas de ropa... y ahora también en los restaurantes. Al menos en lo que a nombres se refiere. Y es que, según he podido ver en un papelote publicitario que me han dejado en el buzón de casa, en las proximidades de mi domicilio han abierto un restaurante asiático que ha sido bautizado como la "Toledana".

Se acabaron nombres como "El Dragón Chino", "La Gran Muralla China", "Shanghai", "Hong Kong", "Yamamori", "Gran Khan", "Nuevo Pekín"... Ahora parece que hay que adoptar nombres más castizos. Primero ha venido la "Toledana", pero después vendrán "La Madrileña", "El Aragonés", y "Huerta catalana", entre otros.

Eso sí, en la "Toledana" el menú es el clásico de los asiáticos: "Tallarines fritos con gambas", "Arroz tres delicias", "Cerdo agridulce", "Sopa de aleta de tiburón", "Rollitos de primavera"...

En cualquier caso, la ambición asiática sigue avanzando. El paso siguiente será la introducción en el menú de platos como la fabada asturiana, el cocino madrileño, las lentejas riojanas y la paella, a lo mejor con la paella ya están practicando los chef de los restaurantes asiáticos, que con el arroz tienen buena práctica.