La televisión es pesadísima. No hay quien la aguante. Y unas más que otras. Ayer, tras haber cambiado de televisión hace algunas semanas para introducir en mi casa el fenómeno de las pantallas planas, me llevé mi viejo aparato de tubo. Como pesaba, más que un telediario.
Casi me hernio, de nuevo. Y mi señora, también. Lo pasamos mal hasta que logramos introducir la vieja tele en el maletero del coche. Bajarla por las escaleras fue un suplicio. Meterla en el ascensor, un castigo. Si lo llego a saber, me hubiera apuntado al gimnasio hace un par de meses. Lo habría necesitado.
Estoy seguro de que en el futuro, cuando cambiemos nuestra nueva televisión plana, no sufriremos lo mismo. Es cierto que la ventaja de estas televisiones es que no hay ladrón que se las lleve. El caco debería ser primo de Rambo y cuñado de Rocky para poder cargar con ella.
martes, 11 de agosto de 2009
Descubren petróleo en Torrelodones
Mis padres tienen una casa en un pueblo en las proximidades de Madrid. En Torrelodones, una localidad con una rima muy mala. Ayer cuando llegamos, cerca del mediodía, notamos un olor un tanto extraño. Similar al petróleo. Y nos preguntamos por el motivo. ¡Si Torrelodones no es Arabia Saudí!, me dije.
Al parecer, según me cuentan algunos vecinos, durante el día anterior limpiaron la caldera de fuel de una de las urbanizaciones. No se sabe con exactitud cual. El caso es que, después de la limpieza, a los supuestos limpiadores no se les ocurrió otra cosa que echar los residuos por el desagüe. Seguro que pensaron algo así como, “¡venga, que no pasa nada, tíralos por ahí!”.
Vaya homenaje a la ecología. Seguro que eran socios de Greenpeace, Adena y unas cuantas asociaciones pro-naturaleza. ¡Salvemos las ballenas! dirán en las manifestaciones estas buenas personas.
Al parecer, según me cuentan algunos vecinos, durante el día anterior limpiaron la caldera de fuel de una de las urbanizaciones. No se sabe con exactitud cual. El caso es que, después de la limpieza, a los supuestos limpiadores no se les ocurrió otra cosa que echar los residuos por el desagüe. Seguro que pensaron algo así como, “¡venga, que no pasa nada, tíralos por ahí!”.
Vaya homenaje a la ecología. Seguro que eran socios de Greenpeace, Adena y unas cuantas asociaciones pro-naturaleza. ¡Salvemos las ballenas! dirán en las manifestaciones estas buenas personas.
La música, de vacaciones
Hoy no he visto a ningún músico en el Metro de Madrid. Claro, es agosto, están de vacaciones.
viernes, 7 de agosto de 2009
La solución, afeitarse
No hay duda de que nos hacemos mayores. Este verano, durante las vacaciones, he apreciado algunos detalles que me dan a entender que ya no estamos para muchos trotes. Y pongo ejemplos.
Siempre me ha encantado bucear, tanto en la piscina como en el mar. Horas y horas. Este verano, para no perder la costumbre, he vuelto a bucear muchas horas pero, vaya, he sufrido algunos tragos de agua que antes no eran muy comunes. Incluso había veces que no sabía si el agua entraba por la boca, por la nariz, los oídos... Y tanto el agua del mar como el de la piscina tienen un sabor no muy delicioso.
También me ha gustado siempre jugar a las cartas. Especialmente al mus. He pasado horas y horas sentado en la hierba de la piscina con las piernas cruzadas. Algo así como se sientan los árabes. Ahora, en cuanto estoy un ratito sentado en esa postura y quiero levantarme, me cuesta horrores. No hay manera de enderezar las rodillas.
Antes caminaba por el campo y la montaña a gran velocidad. Ayer, sin ir más lejos, mi corazón no dejaba de agitarse “pum, pum, pum” cuando caminaba por Rascafría… mientras mi ritmo de zancadas bajaba progresivamenteeeeeee.
Cuando era más joven no me dolía la cabeza. Ahora, día sí, día no, me duele.
Y por si fuera poco ahora me sale una barba blanca cuando estoy una semana de vacaciones. Ayer me sentí sobrecogido cuando un amigo destacó este aspecto en mi rostro, casi al mismo tiempo que un grupo de bellas chicas jóvenes pasaban a nuestro lado. "Se van a creer que eres abuelo", dijo mi amigo. Lo bueno es que esto tenía solución. Esta mañana, me he dado una afeitada tan profunda e intensa que mi cara está ahora tan lisa y fina como el culo de un bebé. Vuelvo a ser joven.
Siempre me ha encantado bucear, tanto en la piscina como en el mar. Horas y horas. Este verano, para no perder la costumbre, he vuelto a bucear muchas horas pero, vaya, he sufrido algunos tragos de agua que antes no eran muy comunes. Incluso había veces que no sabía si el agua entraba por la boca, por la nariz, los oídos... Y tanto el agua del mar como el de la piscina tienen un sabor no muy delicioso.
También me ha gustado siempre jugar a las cartas. Especialmente al mus. He pasado horas y horas sentado en la hierba de la piscina con las piernas cruzadas. Algo así como se sientan los árabes. Ahora, en cuanto estoy un ratito sentado en esa postura y quiero levantarme, me cuesta horrores. No hay manera de enderezar las rodillas.
Antes caminaba por el campo y la montaña a gran velocidad. Ayer, sin ir más lejos, mi corazón no dejaba de agitarse “pum, pum, pum” cuando caminaba por Rascafría… mientras mi ritmo de zancadas bajaba progresivamenteeeeeee.
Cuando era más joven no me dolía la cabeza. Ahora, día sí, día no, me duele.
Y por si fuera poco ahora me sale una barba blanca cuando estoy una semana de vacaciones. Ayer me sentí sobrecogido cuando un amigo destacó este aspecto en mi rostro, casi al mismo tiempo que un grupo de bellas chicas jóvenes pasaban a nuestro lado. "Se van a creer que eres abuelo", dijo mi amigo. Lo bueno es que esto tenía solución. Esta mañana, me he dado una afeitada tan profunda e intensa que mi cara está ahora tan lisa y fina como el culo de un bebé. Vuelvo a ser joven.
Fin del Millennium
Acabo de terminar de leer la trilogía Millennium. Empecé el 23 de julio. Entonces tenía más de 2.000 páginas por delante. Ahora ya están por detrás. Sinceramente, pocas veces en la vida he podido leer tan rápido y tan cómodamente 2.000 páginas. Ya le hubiera gustado al autor de mis libros de derecho administrativo de tercero de políticas ofrecer a los estudiantes un entretenimiento similar.
Mi mujer, que también se ha leído Millennium, asegura que ya echa de menos a Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist.
Mi mujer, que también se ha leído Millennium, asegura que ya echa de menos a Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist.
jueves, 6 de agosto de 2009
Paseo por Rascafría ¡con poca gente!
He pasado una bonita tarde por la sierra madrileña. Junto a unos amigos, he subido a la llamada Cascada del Purgatorio, muy cerca de Rascafría y el Monasterio del Paular. Una excursión no muy dura en la que finalmente se llega a unas cascadas y a unas pozas donde los más valientes deciden bañarse. Y digo valientes porque está un poco fría.
Además, hemos tenido la suerte de hacer la excursión casi en solitario. No había apenas gente. Sólo unas personas bañándose junto a la Cascada del Purgatorio. Es una suerte porque, en las cercanías de Madrid, es muy normal en este tipo de excursiones llegar al final de trayecto y encontrarse a unas cuantas decenas de personas. Mis amigos me lo han oído decir muchas veces pero en Madrid, si tienes una idea, esa misma ocurrencia la tienen 200 o 2.000 personas.
Además, hemos tenido la suerte de hacer la excursión casi en solitario. No había apenas gente. Sólo unas personas bañándose junto a la Cascada del Purgatorio. Es una suerte porque, en las cercanías de Madrid, es muy normal en este tipo de excursiones llegar al final de trayecto y encontrarse a unas cuantas decenas de personas. Mis amigos me lo han oído decir muchas veces pero en Madrid, si tienes una idea, esa misma ocurrencia la tienen 200 o 2.000 personas.
Matisse y el corazón
Ayer estuve viendo la exposición de Matisse en el Museo Thyssen-Bornemisza, simbolizada en su cuadro "Odalisca con Pandereta", de 1925. Sin duda, un evento único. Pocas veces se podrán reunir tantos cuadros de un mismo pintor procedentes de tantos sitios: Nueva York, París, Berna, Basilea, Miami, Baltimore, Ohio, Madrid...
Mientras veía los cuadros y ya a la salida del museo me hice una reflexión. Lo que me llamaba la atención tras haber visto en televisión diversos programas del "corazón" durante estos días de vacaciones es como los inspiradores-creadores-impulsores de este maravilloso museo estén figurando continuamente entre los reyes del "colorín". ¿Y no tienen nada mejor que hacer?
Mientras veía los cuadros y ya a la salida del museo me hice una reflexión. Lo que me llamaba la atención tras haber visto en televisión diversos programas del "corazón" durante estos días de vacaciones es como los inspiradores-creadores-impulsores de este maravilloso museo estén figurando continuamente entre los reyes del "colorín". ¿Y no tienen nada mejor que hacer?
lunes, 3 de agosto de 2009
A 120 kilómetros por hora te comen
En el último mes he hecho la prueba de situar el regulador de velocidad de mi coche en dos autopistas/autovías distintas a la velocidad de 120 kilómetros por hora. Exactamente en la autopista La Roda-Ocaña y Barcelona-Zaragoza. Para dejar las cosas claras recuerdo que 120 kilómetros por hora es la velocidad máxima permitida en ambas vías. Superar ese límite está prohibido (un "120" dentro de un círculo rojo).
Afirmo tajantemente que a esa velocidad, en esas autopistas, muchos coches te comen. Puedes ir conduciendo tranquilamente (es un decir porque es imposible ir tranquilo) y continuamente se sitúan detrás coches a más velocidad pidiendo paso. "Quita de en medio, pringao", pensarán). Y te apartas.
Si vas por la derecha a 120 kilómetros por hora y vas a adelantar a otro coche, camión o autobús hay que andarse con muchos ojos de atención para que no venga un coche por detrás a mayor velocidad y te expulse. Y por no hablar de la agresividad. Qué susto tan terrorífico es mirar por el retrovisor y sólo ver los faros hambrientos de coches como los Audi, Mercedes o BMW versión cuatro por cuatro o de los populares Porche Cayenne. Aunque no son los únicos, Opel, Citröen o Renault también te expulsan de las autopistas si circulas a 120 kilómetros por hora, repito, el máximo permitido.
Afirmo tajantemente que a esa velocidad, en esas autopistas, muchos coches te comen. Puedes ir conduciendo tranquilamente (es un decir porque es imposible ir tranquilo) y continuamente se sitúan detrás coches a más velocidad pidiendo paso. "Quita de en medio, pringao", pensarán). Y te apartas.
Si vas por la derecha a 120 kilómetros por hora y vas a adelantar a otro coche, camión o autobús hay que andarse con muchos ojos de atención para que no venga un coche por detrás a mayor velocidad y te expulse. Y por no hablar de la agresividad. Qué susto tan terrorífico es mirar por el retrovisor y sólo ver los faros hambrientos de coches como los Audi, Mercedes o BMW versión cuatro por cuatro o de los populares Porche Cayenne. Aunque no son los únicos, Opel, Citröen o Renault también te expulsan de las autopistas si circulas a 120 kilómetros por hora, repito, el máximo permitido.
domingo, 2 de agosto de 2009
Millennium contra el gran reducto de la literatura
Dije que daría novedades sobre Millennium y lo cumplo. Ayer concluí la lectura del primer libro, "Los hombres que no amaban a las mujeres". Debería de haber terminado antes pero, durante esta semana, Millennium ha tenido unos duros rivales aquí en Sitges, en casa de mis cuñados: El capitán Alatriste, el desembarco de Normandía, el Doctor Zhivago, Platón, las Novelas Ejemplares, la ciudad de Roma, Quevedo e incluso Lázaro Carreter...... Sin duda, un gran reducto de la literatura.
sábado, 1 de agosto de 2009
Pobres fumadores
He leído en la prensa que el Gobierno estudia ampliar la prohibición de fumar a los lugares públicos. Pobres fumadores, acabarán teniendo que echar las caladas de los cigarros en los retretes y despedir el humo por las salidas de aire de los cuartos de baño. De todas maneras, espero que la legislación se cumpla de manera estricta porque se corre el riesgo de que aparezcan algunas lagunas.
Si no recuerdo mal, creo que en las normas actuales existe la prohibición de fumar en los espectáculos deportivos. Más de un día de los que voy al estadio a ver un partido de fútbol (y voy a menudo) me viene un olorcillo, no sé si de la izquierda o la derecha, de arriba o abajo, que no tengo claro como describirlo. No es tabaco, ni son puros... ¿qué será? Puede producir un cierto atontamiento y dolor de cabeza a los que no están acostumbrados. Seguro que sabéis la respuesta.
Estoy convencido de que quienes están fumando estas porritas o chocolatinas están pasando un rato muy agradable, lleno de regocijo. Me atrevería a decir también que el partido de fútbol que ven por sus ojos es mejor que el que observo yo por los míos. ¡Qué bien está jugando hoy el equipo, como mueven la pelota!
Como pueden osar las autoridades a quitarles la diversión del espectáculo. A lo mejor, debería estar permitido el consumo de estas subsancias para que todos nos beneficiásemos. Es maś, tendría que ser obligatorio. ¡Por el bien del espectáculo, adelante con los canutillos. Y su equipo será el mejor del mundo! ¡El dreamteam!
Si no recuerdo mal, creo que en las normas actuales existe la prohibición de fumar en los espectáculos deportivos. Más de un día de los que voy al estadio a ver un partido de fútbol (y voy a menudo) me viene un olorcillo, no sé si de la izquierda o la derecha, de arriba o abajo, que no tengo claro como describirlo. No es tabaco, ni son puros... ¿qué será? Puede producir un cierto atontamiento y dolor de cabeza a los que no están acostumbrados. Seguro que sabéis la respuesta.
Estoy convencido de que quienes están fumando estas porritas o chocolatinas están pasando un rato muy agradable, lleno de regocijo. Me atrevería a decir también que el partido de fútbol que ven por sus ojos es mejor que el que observo yo por los míos. ¡Qué bien está jugando hoy el equipo, como mueven la pelota!
Como pueden osar las autoridades a quitarles la diversión del espectáculo. A lo mejor, debería estar permitido el consumo de estas subsancias para que todos nos beneficiásemos. Es maś, tendría que ser obligatorio. ¡Por el bien del espectáculo, adelante con los canutillos. Y su equipo será el mejor del mundo! ¡El dreamteam!
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