Siempre me he atribuido a mi mismo el atributo de deportista. Pese a que en los últimos años apenas me he movido, salvo alguna escaramuza de fútbol o baloncesto, cuando llegaba a la montaña me calzaba las botas y adelante, a caminar. El jueves, mi primer día en los Pirineos, comencé con cierta fuerza. Anduve (no andé) un rato largo, o al menos eso creí, que me llevó a subir unas duras rampas. Mientras avanzaba, reflexionaba interiormente y me decía algo así como, “no estoy en tan mala forma”, o “todavía mantengo el espíritu de atleta”.
En esto que, al pasar una curva de la pista forestal en la que me encontraba y me encontré con un hombre que caminaba muy despacito ayudado de dos bastones porque tenía las piernas fatal. En esto que avancé unos metros más y observé a dos abuelillas andando, la una agarrada a la otra. Mi gozo en un pozo, que dice el refrán. “Estoy en un estado de forma lamentable”, me dije plenamente convencido.
Ante dicho escenario, sentí un arrebato interno. Tenía que seguir. Y lo hice. Logré caminar al término del día más de seis horas, incluyendo una subida a un pico de más de 2.500 metros.
A las ocho de la tarde estaba cenando y a las diez estaba en la cama. Y tardé poco en empezar a dormir.
viernes, 17 de julio de 2009
Plan E para el Pirineo
He leído en un libro sobre los Pirineos, que son unas montañas jóvenes. Tienen en torno a 30 millones de años. Visto lo visto, no se conservan muy bien. Hay rocas y peñascos caídos por todos los sitios. De hecho, por todas las carreteras hay carteles que avisan sobre el peligro de aludes y derrumbamientos. Yo mismo he visto más de un pedrusco caído en los arcenes.
Ante el riesgo de deterioro de esta cordillera en los próximos 30 millones de años, propondría la puesta en marcha de un Plan E para su salvaguarda. Así, si un montañero llega a la cota del Aneto o el Monte Perdido, se encontraría con un amplio cartel del Plan E con el título, “Obras de rehabilitación de la ruta de la Renclusa”, por ejemplo. Aunque, como los Pirineos están entre España y Francia, el plan sería E y F. ¡Ah!, se me olvidaba, y con la A de Andorra.
Ante el riesgo de deterioro de esta cordillera en los próximos 30 millones de años, propondría la puesta en marcha de un Plan E para su salvaguarda. Así, si un montañero llega a la cota del Aneto o el Monte Perdido, se encontraría con un amplio cartel del Plan E con el título, “Obras de rehabilitación de la ruta de la Renclusa”, por ejemplo. Aunque, como los Pirineos están entre España y Francia, el plan sería E y F. ¡Ah!, se me olvidaba, y con la A de Andorra.
martes, 14 de julio de 2009
Aterriza como puedas en el metro
Esta historia es totalmente cierta, lo prometo. Si recordáis la vieja película "Aterriza como puedas", en un momento determinado, y durante una de las agitaciones que vivía el avión, una de las pasajeras trataba de maquillarse. Claro, era imposible. Acababa pasándose el pintalabios por toda la cara.
Ayer, cuando viajaba en el metro de Madrid, exactamente entre las estaciones de Prosperidad y Avenida de América (Línea 4), me quedé de piedra al ver como un señor trataba de ponerse unas gotas en los ojos (supongo que un colirio o similar). Y digo trataba porque las pasó canutas. No atinaba ni de cerca. Normal. El vagón se agitaba continuamente por el traqueteo habitual y era imposible dejar quieta la cara. Intentaba echarse una gota en el ojo. Nada, fallaba. Le caía en la nariz. Otro intento, en el cuello. Una tercera tentativa, en la camisa. La verdad es que el hombre llevaba la camisa hecha un asco.
A lo mejor soy cruel porque, es posible que el hombre no tuviera más remedio que ponerse las gotas en ese momento. Es cierto que llevaba unas gafas oscuras lo que denotaba que tenía algún problema de vista. Pero, ¡demonio!, se podía haber esperado unos segundos (como mucho un par de minutos), haberse bajado en la estación siguiente y haberse puesto las gotas en el andén... que no se mueve.
Ayer, cuando viajaba en el metro de Madrid, exactamente entre las estaciones de Prosperidad y Avenida de América (Línea 4), me quedé de piedra al ver como un señor trataba de ponerse unas gotas en los ojos (supongo que un colirio o similar). Y digo trataba porque las pasó canutas. No atinaba ni de cerca. Normal. El vagón se agitaba continuamente por el traqueteo habitual y era imposible dejar quieta la cara. Intentaba echarse una gota en el ojo. Nada, fallaba. Le caía en la nariz. Otro intento, en el cuello. Una tercera tentativa, en la camisa. La verdad es que el hombre llevaba la camisa hecha un asco.
A lo mejor soy cruel porque, es posible que el hombre no tuviera más remedio que ponerse las gotas en ese momento. Es cierto que llevaba unas gafas oscuras lo que denotaba que tenía algún problema de vista. Pero, ¡demonio!, se podía haber esperado unos segundos (como mucho un par de minutos), haberse bajado en la estación siguiente y haberse puesto las gotas en el andén... que no se mueve.
Mi hamster no canta ni baila... todavía
Este pasado fin de semana ví en televisión la película "Alvin y las ardillas". Particularmente no me gustó demasiado, aunque para gustos colores. La película narra las peripecias de tres ardillas que hablan, cantan y bailan. Unas auténticas artistas que logran cautivar al público. De hecho, llegan a hacer conciertos en directo y, en el culmen del éxito, un supuesto manager trata de hacerse rico con el espectáculo.
La historia me hizo recordar uno de esos viejos dibujos animados de la Warner Bros, en la que un hombre encontraba una rana que, al igual que Alvin, también era una auténtica artista. Cantaba, bailaba, derrochaba simpatía con unos ojazos comparables a los de actores como Gene Kelly. Pero al contrario que con Alvin, que atraía al público con sus actuaciones, la magia de la rana sólo podía ser contemplada por el hombre que la había encontrado. Así, cuando el protagonista lleva a la rana a un representante, el simpático anfibio se comportaba como un verdadero anfibio y sólo sabía decir "cro, cro, cro". En cuanto salía el hombre de la oficina del representante, la rana volvía a cantar y cantar. Y así una vez tras otra. Sucedía lo mismo con todos los personajes del mundo del espectáculo. "Cro, cro, cro....", era lo único que decía la rana con unos tristes y apagados ojos. Al final, el hombre acaba siendo pobre (todos creen que está loco) y, si no recuerdo mal, viviendo de bajo de un puente. Aunque con el maravilloso espectáculo de la rana.
Mi hámster, mi querido Camarón, de momento, ni canta ni baila. Sólo come, duerme, roe los barrotes, rasca la tierra de la jaula y da vueltas en su rueda, entre otras actividades. Menos mal. Por lo menos no acabaré viviendo debajo de un puente por su culpa. Y menudo susto si un día me dirige la palabra. Imaginad que me dice, "Santi, estas pipas están malísimas, cómetelas tu"...
La historia me hizo recordar uno de esos viejos dibujos animados de la Warner Bros, en la que un hombre encontraba una rana que, al igual que Alvin, también era una auténtica artista. Cantaba, bailaba, derrochaba simpatía con unos ojazos comparables a los de actores como Gene Kelly. Pero al contrario que con Alvin, que atraía al público con sus actuaciones, la magia de la rana sólo podía ser contemplada por el hombre que la había encontrado. Así, cuando el protagonista lleva a la rana a un representante, el simpático anfibio se comportaba como un verdadero anfibio y sólo sabía decir "cro, cro, cro". En cuanto salía el hombre de la oficina del representante, la rana volvía a cantar y cantar. Y así una vez tras otra. Sucedía lo mismo con todos los personajes del mundo del espectáculo. "Cro, cro, cro....", era lo único que decía la rana con unos tristes y apagados ojos. Al final, el hombre acaba siendo pobre (todos creen que está loco) y, si no recuerdo mal, viviendo de bajo de un puente. Aunque con el maravilloso espectáculo de la rana.
Mi hámster, mi querido Camarón, de momento, ni canta ni baila. Sólo come, duerme, roe los barrotes, rasca la tierra de la jaula y da vueltas en su rueda, entre otras actividades. Menos mal. Por lo menos no acabaré viviendo debajo de un puente por su culpa. Y menudo susto si un día me dirige la palabra. Imaginad que me dice, "Santi, estas pipas están malísimas, cómetelas tu"...
miércoles, 8 de julio de 2009
Fórmula 1 en el centro de Madrid
Ya puedo entender perfectamente las emociones que sienten Fernando Alonso o Carlos Sainz. En este caso, comprendería mejor a Luis Moya, histórico copiloto de Sainz en el Mundial de Rallies.
¡Que carrera he vivido esta tarde-noche por las calles de Madrid! ¡Que gran conductor de rallies era el taxista! Aunque, estoy seguro de que también podría correr en una escudería de Fórmula 1. Por ejemplo, ahora que Alonso parece que se va a ir a Ferrari, queda una plaza libre para Renault. Aunque también está la nueva escudería española de Adrián Campos y Carabante.
De verdad, que conductor, que piloto. Como subía por la calla de Alcalá y que curva ha tomado en Velázquez. A partir de allí, sorteaba los coches de derecha a izquierda sin parar. ¡Zas!, cambio de carril a la derecha. ¡Ras!, cambio de carril a la izquierda. Caminaba por el carril más pegado a la izquierda y, de pronto se encontraba con un coche aparcado. No pasa nada. Cambio radical de dos carriles hacia la derecha y problema resuelto. Y todo a una velocidad de entre 80 y 90 kilómetros por hora por una calle llena de vehículos. Después curva a la derecha y luego a la izquierda para tomar Príncipe de Vergara. Desde allí, que recta se ha marcado hasta la plaza de la República Dominicana. ¡Como me subía la adrenalina!
No he sentido miedo en ningún momento del recorrido. Que seguridad. Que finura y, al mismo tiempo, solidez en el pilotaje. Que aplomo. Médicos cardiólogos, con conductores así va a bajar el número de afectados por problemas coronarios.
Y por supuesto, Ayuntamiento y Dirección General de Tráfico, que ejemplo de circulación cívica. En ningún momento ha pitado ni ha dado las luces largas a otros coches que iban por delante. Si por mí fuera, no le daba los dos puntos que la Administración ha decidido dar a todos los conductores que no han cometido ninguna infracción desde que se puso en marcha el plan. Yo le daba cuatro puntos, el doble. Bueno no, seis, el triple, que se lo merece.
Es cierto que nuestro querido taxista todavía tendría que mejorar ciertos aspectos técnicos como por ejemplo cuando no entra una marcha y la caja de cambios rasca bruscamente. No sé cuanto cuesta una caja de cambios pero no creo que sea barato. Si bien, mirándolo de otra manera, si se carga la caja de cambios en el Mundial de Rallies o en un gran premio de Fórmula 1, no sucederá nada porque hay un amplio equipo de ingenieros dispuesto a arreglar las averías.
Jefes de escudería, escuchadme, este conductor es una fiera. Hay que darle una oportunidad.
¡Que carrera he vivido esta tarde-noche por las calles de Madrid! ¡Que gran conductor de rallies era el taxista! Aunque, estoy seguro de que también podría correr en una escudería de Fórmula 1. Por ejemplo, ahora que Alonso parece que se va a ir a Ferrari, queda una plaza libre para Renault. Aunque también está la nueva escudería española de Adrián Campos y Carabante.
De verdad, que conductor, que piloto. Como subía por la calla de Alcalá y que curva ha tomado en Velázquez. A partir de allí, sorteaba los coches de derecha a izquierda sin parar. ¡Zas!, cambio de carril a la derecha. ¡Ras!, cambio de carril a la izquierda. Caminaba por el carril más pegado a la izquierda y, de pronto se encontraba con un coche aparcado. No pasa nada. Cambio radical de dos carriles hacia la derecha y problema resuelto. Y todo a una velocidad de entre 80 y 90 kilómetros por hora por una calle llena de vehículos. Después curva a la derecha y luego a la izquierda para tomar Príncipe de Vergara. Desde allí, que recta se ha marcado hasta la plaza de la República Dominicana. ¡Como me subía la adrenalina!
No he sentido miedo en ningún momento del recorrido. Que seguridad. Que finura y, al mismo tiempo, solidez en el pilotaje. Que aplomo. Médicos cardiólogos, con conductores así va a bajar el número de afectados por problemas coronarios.
Y por supuesto, Ayuntamiento y Dirección General de Tráfico, que ejemplo de circulación cívica. En ningún momento ha pitado ni ha dado las luces largas a otros coches que iban por delante. Si por mí fuera, no le daba los dos puntos que la Administración ha decidido dar a todos los conductores que no han cometido ninguna infracción desde que se puso en marcha el plan. Yo le daba cuatro puntos, el doble. Bueno no, seis, el triple, que se lo merece.
Es cierto que nuestro querido taxista todavía tendría que mejorar ciertos aspectos técnicos como por ejemplo cuando no entra una marcha y la caja de cambios rasca bruscamente. No sé cuanto cuesta una caja de cambios pero no creo que sea barato. Si bien, mirándolo de otra manera, si se carga la caja de cambios en el Mundial de Rallies o en un gran premio de Fórmula 1, no sucederá nada porque hay un amplio equipo de ingenieros dispuesto a arreglar las averías.
Jefes de escudería, escuchadme, este conductor es una fiera. Hay que darle una oportunidad.
Entradas para los encierros de San Fermín
Siempre me han gustado los encierros de San Fermín. De hecho, en la semana que coincide con la celebración de los festejos en Pamplona acostumbro a levantarme antes para poder estar delante del televisor cuando suena el chupinazo que anuncia la salida de los toros.
Pero hay un problema que he podido observar en el encierro de hoy. Cada vez hay más gente. Es cierto que no es algo exclusivo de este año. Ya en ediciones anteriores se había dado esta situación, sobre todo en los días no lectivos. Pero es que esta mañana me he quedado impresionado. A lo mejor es sólo una apreciación pero en muchos momentos del encierro no había manera de ver a los toros. Sólo se veían cabezas y más cabezas sobre las más floridas camisetas, muchas de equipos de fútbol.
Si esta situación perdura y sigue así, cualquier año los toros tendrán que ir corriendo por encima de las cabezas de los mozos. No tendrán sitio. También se podrían abrir a cornadas, aunque sería muy sangriento y con tanta gente, los pobres animalitos acabarían agotados.
Quizá la opción que tenga el Ayuntamiento de Pamplona para reducir esta masa de corredores es sortear entradas para los encierros. O mejor venderlas. Que buena idea he tenido. Y con esos fondos ir reduciendo la deuda e ir ayudando a la financiación municipal en un momento tan complicado como el actual.
Así, ante las críticas de los antitaurinos, esos señores y señoras que van desnudos y pintados de rojo, la alcaldesa de Pamplona podría decirles. "Con los encierros ayudamos a financiar a la administración. Es interés social y económico". Eso sí, tendrá que tratar de evitar la reventa que seguro que se generaría, sobre todo por el interés de los posibles corredores que vienen de países lejanos como Australia o Estados Unidos.
Pero hay un problema que he podido observar en el encierro de hoy. Cada vez hay más gente. Es cierto que no es algo exclusivo de este año. Ya en ediciones anteriores se había dado esta situación, sobre todo en los días no lectivos. Pero es que esta mañana me he quedado impresionado. A lo mejor es sólo una apreciación pero en muchos momentos del encierro no había manera de ver a los toros. Sólo se veían cabezas y más cabezas sobre las más floridas camisetas, muchas de equipos de fútbol.
Si esta situación perdura y sigue así, cualquier año los toros tendrán que ir corriendo por encima de las cabezas de los mozos. No tendrán sitio. También se podrían abrir a cornadas, aunque sería muy sangriento y con tanta gente, los pobres animalitos acabarían agotados.
Quizá la opción que tenga el Ayuntamiento de Pamplona para reducir esta masa de corredores es sortear entradas para los encierros. O mejor venderlas. Que buena idea he tenido. Y con esos fondos ir reduciendo la deuda e ir ayudando a la financiación municipal en un momento tan complicado como el actual.
Así, ante las críticas de los antitaurinos, esos señores y señoras que van desnudos y pintados de rojo, la alcaldesa de Pamplona podría decirles. "Con los encierros ayudamos a financiar a la administración. Es interés social y económico". Eso sí, tendrá que tratar de evitar la reventa que seguro que se generaría, sobre todo por el interés de los posibles corredores que vienen de países lejanos como Australia o Estados Unidos.
Good news
Tras leer algunas visiones apocalípticas de diversos comentaristas de la actualidad y sufrir una dramática agitación interna he decidido proponerme lanzar una sección en este ambicioso blog: las buenas noticias o good news.
Es un difícil reto, un complicado desafío, un objetivo lejano pero, estoy dispuesto a batirme contra los representantes del tremendismo infinito.
La primera noticia buena que con valentía y osadía me atrevo a lanzar en este blog es que MAÑANA SALDRA EL SOL.
Es un difícil reto, un complicado desafío, un objetivo lejano pero, estoy dispuesto a batirme contra los representantes del tremendismo infinito.
La primera noticia buena que con valentía y osadía me atrevo a lanzar en este blog es que MAÑANA SALDRA EL SOL.
lunes, 6 de julio de 2009
Paleolítico, neolítico, magdaleniense, auriñacense...
Al revolver libros este fin de semana, encontré uno de los viejos manuales de historia que utilicé cuando estudié primero de BUP. Sí, no me lo pensé mucho y lo abrí. En principio la idea era echar una ojeada para rememorar. Pero, me atrapó. Que maravilla. Que temas más bonitos estudié cuando hice BUP. Que lástima no poder acordarme de todo.
Los primeros temas, con la prehistoria, dividida entre Paleolítico y Neolítico. Y luego, griegos y romanos (con el primer triunvirato de Julio César, Pompeyo y Craso; y el segundo con...). A continuación la Edad Media para desembocar en el Renacimiento, y el Barroco con el Siglo de Oro. El Absolutismo, y luego el Siglo de las Luces, para entrar en las Revoluciones. El Liberalismo del XIX, y Carlitos Marx. La unificación de Italia y Alemania, y después las guerras mundiales con la Gran Depresión entre medias.... y al final la Descolonización, la Guerra Fría. Y no avancé hasta la caída del Muro de Berlín porque estudié primero de BUP unos años antes. Si no, pues claro que habría caído el muro, en mi libro quiero decir.
A lo mejor es motivo de mofa, pero que interesantes son esos libros de texto. Apuesto a que sería muy necesario que fuera obligatorio el volver a leerlos. Historia (sociales), matemáticas, ciencias naturales, LENGUA a pesar de que parecía un pestiño (¡y no lo era!), y por supuesto inglés. ¡Ay, el inglés! I wish I could go back to those English classes.
Tengo que reconocer que he dejado el libro de historia junto a la mesilla. El próximo fin de semana, volveré a leerlo. Aunque, he visto el libro de lengua de segundo de BUP y tenía una buena pinta. No sé, no sé. Tendré que elegir.
Los primeros temas, con la prehistoria, dividida entre Paleolítico y Neolítico. Y luego, griegos y romanos (con el primer triunvirato de Julio César, Pompeyo y Craso; y el segundo con...). A continuación la Edad Media para desembocar en el Renacimiento, y el Barroco con el Siglo de Oro. El Absolutismo, y luego el Siglo de las Luces, para entrar en las Revoluciones. El Liberalismo del XIX, y Carlitos Marx. La unificación de Italia y Alemania, y después las guerras mundiales con la Gran Depresión entre medias.... y al final la Descolonización, la Guerra Fría. Y no avancé hasta la caída del Muro de Berlín porque estudié primero de BUP unos años antes. Si no, pues claro que habría caído el muro, en mi libro quiero decir.
A lo mejor es motivo de mofa, pero que interesantes son esos libros de texto. Apuesto a que sería muy necesario que fuera obligatorio el volver a leerlos. Historia (sociales), matemáticas, ciencias naturales, LENGUA a pesar de que parecía un pestiño (¡y no lo era!), y por supuesto inglés. ¡Ay, el inglés! I wish I could go back to those English classes.
Tengo que reconocer que he dejado el libro de historia junto a la mesilla. El próximo fin de semana, volveré a leerlo. Aunque, he visto el libro de lengua de segundo de BUP y tenía una buena pinta. No sé, no sé. Tendré que elegir.
miércoles, 1 de julio de 2009
Yoghi, surfero
Pobre Yoghi, en los últimos dos días le había considerado un vago. Siguiendo las líneas argumentales de la publicidad turística del Principado de Asturias, había descrito a nuestro querido amigo como un amante del vino y como un amante de la siesta.
Pero no va a ser todo así. Según un tercer anuncio del Principado, al oso de Yellowstone también le gusta el deporte. Especialmente el surf. Por lo menos así lo parece. En la publicidad se ve a Yoghi y Bubú caminando con sendas tablas de surf caminando por la playa en dirección a la orilla del mar. Lo único que espero es que ninguno de los dos, especialmente Bubú, tenga resaca. Y es que la sidra puede ser muy peleona.
Pero no va a ser todo así. Según un tercer anuncio del Principado, al oso de Yellowstone también le gusta el deporte. Especialmente el surf. Por lo menos así lo parece. En la publicidad se ve a Yoghi y Bubú caminando con sendas tablas de surf caminando por la playa en dirección a la orilla del mar. Lo único que espero es que ninguno de los dos, especialmente Bubú, tenga resaca. Y es que la sidra puede ser muy peleona.
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